¿Y ahora qué?

La eliminación en las dos Copas generó una gran decepción y unos cuantos interrogantes. El plantel numeroso, la falta de ingresos y los bajones individuales encabezan el ranking.

17/09/2016 09:06 Noticias
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Nadie lo esperaba. Ni los hinchas, ni los jugadores. Ni siquiera el propio DT, que con la eliminación ante Belgrano consumada se animó a decir que no imaginó que se le escapaba la clasificación... Mucho menos los dirigentes, que armaron un plantel largo pensando en la base que jugará la Copa Libertadores del año próximo y en un semestre con mayor cantidad de días con doble o triple competencia. Estudiantes fue eliminado dos veces en diez días y el futuro será de reflexión y reacomodamiento.

A priori uno de los principales inconvenientes que trajo las eliminaciones es el plantel numeroso que quedó: dos y hasta tres jugadores por puesto entre los más grandes y los pibes. 3 arqueros, 6 defensores, 12 volantes y 3 delanteros conforman el plantel estable con un detalle: de los 12 volantes 6 son centrales (Braña, Damonte, Ascacibar, Marchioni, Gómez y Cascini).

La preocupación que dejó entrever el Cuerpo Técnico una vez concluido el partido ante Belgrano es el nivel individual de algunos jugadores y la falta de desequilibrio que llevó al equipo a pelear el torneo pasado. A pesar de ganar cuantitativamente, perdió cualitativamente. Pese a tener más variantes, el nivel dista del ideal y allí radica una de las explicaciones del momento. El abanico de tres que juega por delante de la línea de Damonte y Ascacibar no marcó diferencia más allá de las variantes y la falta de gol se ha transformado en un dolor de cabeza, ya que ambas eliminaciones fueron, entre otras cosas, por no marcar tantos. La sanción de Toledo fue una complicación. Era una posibilidad al momento de su contratación y será una variante inmediata cuando esté a disposición ya que es el terminador de jugadas que pretende el entrenador.

Las eliminaciones no sólo trajeron una complicación deportiva. Los directivos imaginaban otra respuesta del equipo y, por consiguiente, un mayor ingreso por recaudaciones y premios. En Copa Argentina los premios se cobran en pesos –sumas nada despreciables- y en la Sudamericana, en dólares. Si bien es cierto que el presupuesto no se realizó pensando en una hipotética final en ambas competencias, las derrotas ante Unión y Belgrano significarán un ingreso mucho menor al preestablecido para sustentar el pago del plantel profesional.

El otro punto que preocupa y mucho es una conjunción entre lo deportivo y lo económico. Varios jugadores deben definir prontamente su futuro y están en pleno proceso de evaluación. Los casos emblemáticos son los de Solari y Viatri. Ambos  están a préstamo y el club tiene variantes y distintas opciones de precios para incorporarlos. Una vez concluido el torneo pasado casi no había dudas en hacer uso de la opción más económica e inmediata de ambos en el final del año pero ahora los directivos son mucho más cautos. Se tomarán lo que resta del semestre para definir quienes continuarán en el plantel y quienes buscarán nuevos horizontes.

Las derrotas dejan heridas y si vienen de la mano con eliminaciones mucho más. El equipo está en un proceso de replanteos internos que llevarán al entrenador, cuestionado por un sector del público y el periodismo, a realizar algunas modificaciones para regresar a la senda que lo llevó a jugar tres competencias en un semestre. La falta de gol, de concentración y de rebeldía a Vivas lo preocupó. Ahora, solo con el torneo local de por medio, tendrá tiempo para corregirlo.