Braña figura, del buen síntoma a la mala señal

El Chapu, a los 38, fue el mejor del equipo en los últimos tres partidos. Y lo que es un hecho destacable por su vigencia, termina siendo una clara demostración de todo lo que le falta al equipo.

29/10/2017 14:45 Noticias
img
"Si Ponzio jugó bien, entonces River jugó mal". La máxima se escucha en el Monumental. Y la verdad, hay razones para refutarla. Pero no se trata de analizar el rendimiento del equipo de Gallardo, claro, sino el de Estudiantes. Y en este Estudiantes de Bernardi, el asunto pasa más o menos por ahí, por el nivel de otro referente, de otro volante central, de otro líder: Rodrigo Braña.

 

Que el Chapu, hoy más cerca de los 39 que de los 38, se haya transformado en la figura de cada partido de Estudiantes se ha convertido en una mala señal. Y no por culpa de él, claro. Sino por el efecto que eso tiene para el equipo. O mejor dicho, para su estructura.

Braña hoy está para sostener, para cortar, para empujar, pero no para hacer todo lo que hace: conducir, transportar, definir por dónde va la cosa. Es valorable que lo haga. Hay que reconocérselo, pero el Chapu hoy debería tener otro rol, uno más de buena compañía que de protagonismo casi absoluto.

Para tomar como referencia la frase Ponzio, parece duro (y hasta injusto) decir que si Braña jugó bien, Estudiantes jugó mal. Muchas veces, el Chapu jugó bien y el equipo lo hizo mejor (contra Temperley, por caso). Sucede que, al menos en los dos últimos partidos, con Banfield y sobre todo en San Juan, la falta de jugadores que se destaquen, que se rebelen, que superen la media, que alcancen la expectativa, hicieron que él, apenas con su regularidad y su inteligencia, ya les sacara varios cuerpos de ventaja. Hay que decirlo: a veces es el mejor porque no hay otro que se le acerque un poquito. Y eso es lo preocupante.

Es saludable que Braña demuestre vigencia. Pero sería más saludable que él no sea todo lo que está bien. Entre los muchos desafíos que tiene Bernardi está este punto que debería ser positivo, pero que hoy asoma como un claro síntoma de todo lo que le falta a Estudiantes para ser un equipo serio y con aspiraciones.

 Foto: Prensa de Estudiantes.