El antihéroe

Carlitos Auzqui es uno de los jugadores más resistidos por un sector del público. Pese a ello, hace goles importantes, juega casi siempre y es muy valorado por entrenadores y compañeros. Enterate por qué.

19/09/2016 07:39 Noticias
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Carlos Auzqui  jugó un partido de video para transferencia y fue la gran figura de la victoria en Tucumán. Rechazado, discutido, menospreciado, insultado y hasta descartado por una porción del público “El Perro”, como lo llaman sus amigos, cumple, juega y hace goles. Como los dos que hizo ante Atlético en una tarde y que sirvieron para demostrar que el equipo está vivo.

 

Sin embargo, desde hace algún tiempo, Auzqui siempre aparece como uno de los responsables de los malos partidos que puede jugar el equipo. El termómetro popular levanta temperatura con las derrotas (menos mal que son pocas, ¿no?) y el fusible casi siempre es él. Pese a la valoración particular de algunos hinchas, siempre jugó. Pasaron varios entrenadores, de los más variados en sus ideas y estilos, y Carlitos siempre jugó.

Auzqui empezó a tener más participación en el equipo en el 2010, cuando los directivos empezaban en el tira y afloje con Sabella por los refuerzos. Ante la falta de respuesta a la solicitud de la llegada de un delantero, Alejandro apeló al semillero y Carlitos apareció, por ejemplo, jugando la Recopa ante Liga de Quito. Tras la derrota ante All Boys en Floresta (desaprovechó una situación increíble no bien comenzado el partido) el camino se le hizo cuesta arriba y no tuvo tantas oportunidades.

La llegada de Pellegrino lo hizo crecer. Se volvió un puntero, casi un wing como los de antes. En aquel momento el innovador 4-2-3-1 le sirvió para ganarse un lugar debido a su entrega, despliegue y convencimiento. A los largo de los últimos 3 o 4 años fue pieza casi inamovible del equipo y su pasión por estar lo llevó a ser muy valorado por sus compañeros y entrenadores.

“Auzqui  representa mi forma de vivir el fútbol e identifica, aún cuando se equivoca, a Estudiantes de La Plata”. La frase de Vivas después de la victoria en Tucumán responde a quienes preguntan por qué juega. Su entrega por el equipo es total, a tal punto que varios partidos los jugó dolorido o lesionado. Los ejemplos son varios, pero el de ayer y el último clásico en el estadio Ciudad de La Plata podrían ser los más elocuentes. Además, el técnico valora su versatilidad y predisposición que le permiten un buen abanico de variantes. Puede jugar a la izquierda, a la derecha o hasta de nueve. Y nunca una mala cara o un no. Carlitos quiere jugar, ganar algo con el Club y lo demuestra en cada entrenamiento.

 

Claro que no todo es color de rosa para Auzqui. Varios hinchas reclaman en redes sociales o en comunicación con medios radiales su salida del equipo y el jugador lo sabe. “Yo sé que no le puedo caer bien a todo el mundo. Yo trato de serle útil al equipo y jugar donde me pidan. Tendré que seguir haciéndole goles a Gimnasia a ver si dejan de putearme, je”, dijo tras el clásico del verano. Lamentablemente para él la historia en las redes sociales poco cambió. Pese a convertirle otro gol al clásico rival, esta vez en el torneo local, la resistencia no cesa...

Desde hace poco tiempo Auzqui festeja los goles haciendo una seña en la que conjuga sus dedos pulgar e índice formando una especie de L. Esa seña representa una conexión entre padre e hija. Hace unos meses fue papá de Lupe y desde ese momento comenzó a celebrar de esa forma. Su familia siempre fue un pilar importantísimo en su carrera y los recuerda permanentemente. 

Sigo por ustedes amores de mi vida "L" #Lupe @cynnm Los amo mucho 😍❤️ Edlp 🇦🇹👊

Una foto publicada por Carlitos Auzqui (@auzqui91) el

 

Para Auzqui las cosas nunca fueron fáciles. Desde sus comienzos, cuando viajaba horas en colectivo para llegar al Country y convivía con sueños y necesidades, y ahora, cuando convive con críticas que resultan difícil de comprender. Sin embargo nunac bajó los brazos y eso lo llevó a ser uno de los jugadores más importantes del plantel.