Son los pibes de Estudiantes…

Lattanzio, Gómez, Tití y Cejas fueron fundamentales en la victoria frente a Atlético Tucumán. Con apenas 20 años se pusieron el duro momento al hombro y resultaron determinantes para conseguir la victoria. El pibe de Romero fue la figura: cuando salió, la platea lo aplaudió de pie. Y su reemplazante Cejas hizo el gol. “Hay que llevarlos de a poco”, avisa Bernardi.

27/11/2017 09:19 Noticias
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El señor tiene unos cuantos kilos de más y está sentado en una de las diminutas (para su contextura) plateas del estadio Cententenario. Vive el partido a full. Lo comenta con su hija (una quinceañera con camiseta último modelo) y se lamenta con cada situación desperdiciada por el equipo de Bernardi. Cada vez que el pibe con la camiseta 30 gana en velocidad frente a su marcador, desborda, tira el centro y nadie puede conectar para marcar un gol, la escena se repite. El tipo se levanta de la silla, aplaude “al pibe nuevo” y se sienta. Después del entretiempo de refrigerios y colaciones, con el segundo tiempo en marcha, es el primero en levantarse de su butaca para aplaudir de pie la salida del 30. No es ni Pavone, ni La Gata, ni Andújar ni el Chapu. De a poco ve como a su alrededor varios hinchas lo imitan y despiden de pie al nuevo, el que le cambió la cara al ataque y el más desequilibrante del partido, con una ovación y terminan con las palmas enrojecidas de tanto aplaudirlo.

El pibe nuevo es Carlo Lattanzio, la apuesta de Bernardi para mejorar el ataque. El DT se jugó un pleno y la pegó. El delantero fue el mejor y los demás jovencitos que jugaron fueron fundamentales para ganar. “Los demás” son Gómez, Tití y Cejas, el autor del gol. Ellos 4 se apoyaron en la experiencia de Desábato y Pavone (de gran partido ambos) para edificar una victoria tan justa como merecida. La pregunta es ¿ya existe una nueva camada de pibes para incluir entre los 11?

“Los chicos jugaron muy bien. Sería un error cargarlos de responsabilidad, pero hicieron un gran partido. Ellos son el futuro del club y es nuestra responsabilidad sostenerlos”, afirmó Bernardi en conferencia sobre la nueva generación de juveniles.

La respuesta a la pregunta anterior es afirmativa. Ayer Lattanzio la rompió. Desbordó cuantas veces se lo propuso y terminó fundido. La generación de juego vino por su sector y cada vez que se juntó con Rodríguez pasaron cosas buenas. Justamente Tití fue otro de los pibes que marcaron la diferencia. Sin tanta responsabilidad en el ida y vuelta y con mayor frescura para manejar la pelota se transformó en la manija del equipo. Apareció por donde el partido lo demandaba y fue el eje futbolístico de un equipo que sin brillar ganó muy bien.

Otro que tuvo una gran tarde fue Iván Gómez. El volante central tiene unas condiciones bárbaras para recuperar la pelota. Vivir a la sombra de Braña y Ascacibar no fue fácil y ahora que tiene su chance no la va a dejar pasar. Fue un pac man en la mitad del campo y su presencia fue fundamental para cubrir espacios y neutralizar el circuito futbolístico de Atlético. Su enorme capacidad física lo transformó, con el correr de la tarde, en uno de los jugadores más destacados para la gente. 

El otro pibe que se bancó la parada fue el Tuta Cejas. Entró para reemplazar a Lattanzio en un partido muy cerrado y con su pegada hizo la diferencia. Posee una velocidad envidiable y su remate de media distancia se va perfeccionando día a día. Más allá del desvió en un defensor, la diagonal de izquierda al centro es una de sus jugadas preferidas para marcar diferencia.

 

Cuando las papas quemaban aparecieron otra vez los jugadores jóvenes para sacar al equipo adelante. Respaldados por la experiencia de los grandes, aportaron frescura y decisión para conseguir un resultado muy necesario ante un rival durísimo. Fue una muestra más que el dinero destinado al fortalecimiento de las divisiones menores no es plata gastada sino invertida. El futuro para Estudiantes llegó otra vez, tal cual sucedió en los últimos 10 años. 

Fotos: SporCenter. Diario El Día.