Talleres, ese rival con aroma a gloria

El título conseguido en la década del 80’ en Cordoba es uno de los más gratos recuerdos en la historia del Club. El 14 de febrero de 1983 Estudiantes se consagró en el viejo Estadio Olímpico ante el rival de esta tarde. Desde entonces, cada partido con encierra un recuerdo especial.

02/12/2017 22:16 Noticias
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Hay rivales que resultan más simpáticos que otros. Los partidos ante Arsenal, por ejemplo, encierran grandes recuerdos. Por esas cuestiones del destino, el desempate ante Boca llegó tras una victoria ante el Arse y el título 2010, también. En cambio, los encuentros ante Lanús encierran ese sabor amargo del descenso en 1994, independiente de la mano para llegar al título de 2006 o algunos enfrentamientos por Copa en la última década digno de recordarse. 

La historia contra Talleres también encierra un gran recuerdo. Porque el Día de los Enamorados de 1983, Estudiantes respaldó el romance con sus hinchas con la obtención de un nuevo título. El Soberanía 1982 que terminó en los primeros días del año siguiente debido a la guerra de Malvinas, el campeonato del mundo de España y aquella famosa noche ante Vélez. La suspensión de aquel encuentro derivó en una épica victoria ante Vélez (el 11 de febrero) con el gol de cabeza de Brown y la tranquilidad de que una victoria en Córdoba le daría al Club un nuevo campeonato.

Aquel 14 de febrero Estudiantes ganó con la solvencia de un campeón con todas las letras. La pelea con Boca e Independiente fue apasionante y potenció y jerarquizó el logro. Los goles del Tata y Gottardi sirvieron para que el equipo plasme en la tabla de posiciones todo lo bueno que hacía en los partidos. De hecho, los números hablan por sí solos: Ganó 21 encuentros, empató 12 y solamente perdió 3.  Sumó 54 puntos de los 72 en juego, convirtió 50 goles y le metieron 18. 

Acaso el sello distintivo de aquel equipo fue la jerarquía que tuvo en la mitad de la cancha. Al envidiable despliegue de Russo había que sumarle fútbol y Sabella, Trobbiani y Ponce cortaron con el mal puesto mote de antifútbol. Fue acaso uno de los mejores medios de la historia del Club (junto al de la Copa 2009) y de la historia del fútbol argentino. Con un trato de pelota envidiable, dejó en claro que Estudiantes jugó muy bien al fútbol a lo largo de su historia, combinando buen pie, garra y corazón.

Hoy la realidad es otra. Talleres atraviesa un buen proceso de la mano de Kudelka y Estudiantes intenta encontrar regularidad para terminar de la mejor manera posible un año en el que no se dieron los resultados esperados. Aquella consagración estará latente cada vez que la camiseta a bastones azul y blanca esté en el campo de enfrente…