La figurita difícil

Se cumplen 7 años de la obtención del último título en torneos locales. La ansiada y postergada “estrella 11” llegó en la cancha de Quilmes tras un inolvidable mano a mano con Vélez. Sabella reinventó el equipo y fue el máximo responsable de una coronación marcada a fuego con el ADN del Club.

12/12/2017 09:24 Noticias
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Y de repente todos se abrazan con todos. Conocidos con desconocidos. Jugadores con cuerpo técnico. Los suplentes gritan y se suman al griterío. Son hinchas. “Porque este año desde La Plata, salió el nuevo campeón…”. El hit hace que se miren entre ellos y no lo puedan creer. Por el contexto, por la pelea, por las falencias, por la humildad, por el trabajo, por lo que significó la coronación de Estudiantes (impensada para el 80% del mundo del fútbol) en el Apertura 2010. 

 

Aquel año post Barcelona fue muy especial. La presencia de José Sosa jerarquizó el plantel y el equipo jugó, acaso, el fútbol más vistoso de la historia junto con el equipo de la década del 80’. Pérez, Braña, Verón, Sosa, Benítez, Carrusca, La Gata y Boselli eran una selección. Sin embargo, los resultados no acompañaron de entrada en el año: derrota en el clásico con Gimnasia, eliminación en la Copa con las bengalas el día de Inter, expulsión de Verón con Central y subcampeonato detrás de Argentinos Juniors y derrota ante Liga por la Recopa. Todas pálidas para un equipazo que no pudo plasmar con un título la riqueza individual que poseía aquel plantel. 

La sangría de mitad de año hizo que Sabella reinvente el equipo y trabaje un sistema distinto que utilizó en momentos claves de su carrera: el 3-5-2. En el equipo se metieron rápidamente Rojo y Fernández. Se reacomodaron el Chavo, Ré y Mercado y el gran desafío era encontrar un goleador debido a las lesiones de Rodrigo López, el elegido para reemplazar a Boselli. Allí fue dónde Alejandro apeló a su inteligencia y puso a La Gata como centrodelantero. A veces lo ayudaban el Flaco Pereyra o el propio Enzo, que se fue a jugar más arriba para suplir falencias. Así fue como el equipo logró superar duros escollos, ganar el clásico y llegar a la última fecha con una luz de ventaja después de superar a River en el Monumental con goleada incluida.

 

El partido con arsenal fue de película. Por la lesión de Verón, el cansancio de un año durísimo, el gol de Vélez a Racing y el ingreso de Rodrigo López, un héroe silencioso que dejó su huella.  Sus goles resultaron vitales para la coronación y sus gritos fueron desahogo para todos, incluido el propio Sabella, quien fue señalado por su incorporación.

 

Tardó, pero llegó. Sin el brillo de otros torneos, el equipo de Sabella consiguió el undécimo título para engrandecer la historia. En base al ingenio, el trabajo y el esfuerzo mancomunado de un grupo homogéneo que siempre tuvo en claro sus prioridades, Estudiantes consiguió un campeonato marcado a fuego por el ADN del Club.