¿Por qué no en El Bosque?

La imposibilidad de jugar ante Central en el estadio Ciudad de la Plata reabrió el debate: salir de la ciudad o pedir la cancha de Gimnasia. Una práctica habitual en otros tiempos quedó en desuso por el avance de una rivalidad mal entendida y que no se condice con la grandeza de los clubes.

22/09/2016 08:10 Noticias
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El fin de semana del 15 de octubre Estudiantes deberá recibir a Rosario Central por la sexta fecha del campeonato. Recibir entre comillas, ya que el partido no se jugará en el estadio Ciudad de La Plata debido a que el sábado 8 tendrá lugar allí el show de la banda Aerosmith. Si bien es cierto que hay una semana entre la finalización del espectáculo y el partido, desde la Administradora del Estadio ya le avisaron a la dirigencia que vayan buscando cancha porque los plazos para reinsertar el campo de juego no leermitirán que el encuentro se desarrolle con normalidad. 

Ante semejante noticia, los dirigentes pensaron en Lanús, pero juega como local ante Godoy Cruz pensaron en Arsenal, donde Estudiantes fue local durante varios meses a fines de 2015 y principios de 2016, pero también juega como local, en este caso ante San Lorenzo. Rápidamente miraron a Avellaneda y se encontraron con qué Racing será visitante de Atlético Rafaela. Entonces esa opción es la más viable sin esperar que se desocupe un estadio para poder jugar la fecha. Estudiantes fue local en Racing durante 2011, cuando venció a All Boys.

La pregunta del millón es ¿por qué no pedir la cancha de Gimnasia? La respuesta no parece tan sencilla.

Años atrás los clubes de la ciudad sostenían la rivalidad de siempre y varios de sus dirigentes, como Edgardo Valente, Hector Delmar o Julio Alegre, bregaban por una convivencia lo más sana posible fuera de la cancha. Las invitaciones a la Fiesta Aniversario resultaban una costumbre y el respeto y la buena educación era moneda corriente entre ellos. Más allá de las cargadas lógicas por el resultado de un partido, la convivencia era mucho más pacífica y racional que la que vivimos en la actualidad. De hecho Gimnasia jugó un trascendental partido ante Temperley en la década del 80’ en la cancha de Estudiantes y Bilardo volvió a ser el técnico de Estudiantes en la cancha de Gimnasia apenas comenzado el nuevo siglo

Pero las cosas no son como antes. La violencia social y el falso aguante llevaron a una relación cada vez más tirante entre los clubes que se potenció hace una década. El trato entre los directivos no fue el mismo tras el campeonato de 2006 y no sólo por el 7 a 0. En todo caso ese clásico ahondó diferencias de conducción y terminó por desvirtuar una relación que jamás se recompuso. Para colmo, el Club cometió un grosero error que no ayudó demasiado: en una Fiesta Aniversario le asignaron a los dirigentes de Gimnasia la mesa número 7, lo que causó un profundo malestar que se volvió irreversible.

Con el correr de los años el trato fue cada vez más distante. Estudiantes no juega como local en El Bosque desde 2005 y Gimnasia no lo hace en 57 y 1 desde 2002. La convivencia que se convertía en rivalidad durante 2 veces en el año se extendió al día a día y poco hicieron los directivos para dar el ejemplo. Los de Gimnasia permitiendo el ingreso de banderas alusivas al cierre del Estadio de 57 y 1 y los de Estudiantes con el famoso 7 a 0.

Yendo a la estricta información periodística, los dirigentes de Estudiantes expusieron oportunamente que no solicitaron 60 y 118 para fijar localía cuando no podían utilizar el estadio Ciudad de La Plata debido a que los abonados a plateas superaban largamente la capacidad que Gimnasia tenía disponible. Ahora, con la construcción de la Platea H, ¿cambiarán de opinión?

Del otro lado, cada vez que había un mínimo rumor acerca de un potencial pedido de estadio los directivos de Gimnasia explicaban off de record el inicio de obras o hasta hipotéticos sembrados aún cuando la fecha no era la recomendada...

Para colmo, las relación entre las directivas está lejos de ser ideal. No sólo están divididas por el fanatismo, sino también por la AFA. Todo comenzó hace un tiempo, cuando Marcelo Tinelli lanzó su candidatura a presidente y deslizó que Verón sería un buen Secretario de Selecciones Nacionales. Los directivos de Gimnasia, específicamente el vicepresidente Bernardo Supera, consideraron que no debían apoyar esa moción y comenzaron a trabajar codo a codo con Luis Segura. 

Con semejante panorama parece una utopía pensar en que el partido ante Rosario Central se juegue en 60 y 118. Las valoraciones personales, la falta de respeto, la chicana desubicada y barata entre quienes deben conducir los clubes llevaron a que el hincha termine perjudicado. Porque pudiendo jugar dentro del radio de la ciudad, deberá movilizarse con los gastos y el riesgo que ello produce. Una medida tan absurda como incomprensible.