Quién es el Tévez que amargó a Boca y puede llegar al Club

Mauricio tiene 21 años y su historia pintaba de película: debutó a los 17 en la Bombonera con gol a Boca incluido. Sin embargo, su carrera se detuvo y Bernardi lo llamó para ser una variante de ataque. Sus necesidades de chico y el tiro en su pierna que casi lo deja sin carrera.

10/01/2018 08:04 Noticias
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El barrio 7 de septiembre de Rosario no es Manhattan. Las calles de tierra, las casas de chapa, cartón y madera y las guerras entre narcos que dirimen sus diferencias a los tiros son un denominador común en la geografía de una zona delimitada por la pobreza, las necesidades y las drogas. Allí, como otras tantas tardes un grupo de pibes (que pueden ser adultos o niños) quedaron en el medio de una balacera y uno de ellos resultó herido en una perna. Ese chico era Mauricio Tévez, el delantero de Newell’s en el que se fijó Bernardi para reforzar el ataque de cara al próximo torneo.

El pibe tiene 21 años y después de aquel problema su vida cambió radicalmente. Pintaba muy bien y por eso el club lo quiso sacar de un barrio muy difícil. Lo mandaron a vivir a la pensión, pero se quiso ir porque extrañaba a su familia. Su papá era albañil y con su trabajo intentaba mantener a su familia, pero el dinero no alcazaba. Ese era, en verdad, el motivo por el que Tévez no quería segur en la pensión: su deseo era empezar a trabajar para ayudar en su casa. El convencimiento para que no deje de jugar llegó cuando su padre consiguió trabajo en los talleres de los ferrocarriles y él tuvo una semana de película, allá por agosto de 2014.

Casi que no tuvo tiempo a darse cuenta todo lo que le pasó. Gustavo Raggio (ex central que pasó por Estudiantes a fines de los 90’) lo subió del plantel de Quinta a Primera y lo hizo debutar en la Bombonera ante Boca. Para que el cuento de hadas sea completo, NOB ganó 1 a 0 con un gol suyo. Ah, el pase para marcar dicho tanto se lo dio… Lucas Bernardi. 

Tévez tiene el mismo apellido que Carlitos, pero juega diferente. Es extremo (devenido a volante en algunas ocasiones) y se siente cómodo en el uno contra uno. Con apenas 21 años tiene un recorrido interesante, aunque la falta de regularidad es su principal enemigo. Hay partidos en dónde el pibe la descose y puede marcar una diferencia determinante y otros en donde pasa desapercibido. Acaso sea por la falta de continuidad que no puede lograr ganarse el puesto.  

Bernardi lo conoce bien ya que fue su compañero y también su entrenador. Sabe de sus cualidades y lo considera una variante para reforzar la zona ofensiva. Si bien lo nombres de Chávez y Cristaldo tienen peso propio, este achico aparece como una alternativa por demás interesante para moldear el próximo Estudiantes.