El Caracol Braña

El Chapu, que repitió esos movimientos que tanto le gustaban a Sabella, jugó como jugó ante Gimnasia porque hubo otros que no jugaron. Análisis de un clásico que se pudo ganar.

03/10/2016 12:23 Opinión
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“Siempre dije que la gran diferencia del Chapu con los demás 5 es cómo juega… Sí, ¡cómo juega! Más allá de su sentido táctico y de su marca, juega muy bien con la pelota. ¿Viste cómo caracolea, cómo se esconde para un lado y sale para el otro?”. La fase no pierde vigencia. Ni de parte de su autor. Ni de su protagonista. Ayer se lo volvió a ver así, como decía Magno. Braña, a los 37, caracoleó como lo hizo en las épocas de gloria, como le gustaba a Alejandro Sabella...

Braña, a los 37, fue además el mejor de Estudiantes. Y eso que hacía cinco años que no jugaba un clásico... Pero, claro, esas cosas no se olvidan. Chapu, por si hace falta aclararlo, no llegaba al 100%, había trabajado diferenciado parte de la semana y el estado de la cancha atentaba contra ese resto físico. Pero qué va... No se patinó una vez: marcó, cortó, peleó, jugó, reguló y caracoleó.

Braña, a los 37, fue figura por todo eso, pero también porque la parte ofensiva del equipo no lo ayudó para que no se destacara tanto. Cavallaro y Solari, por caso, otra vez no dieron la talla, sobre todo cuando el partido se presentó adverso. Pasó en la eliminación de la Copa ante Belgrano. Se repitió ayer. Uno salió en el entretiempo. El otro jugó 35 minutos de más. No son 100% culpables porque el rival, desde el planteo de Alfaro, también hizo su parte. Pero sí fueron responsables de que Estudiantes no haya sido el Estudiantes de siempre, de que le hayan impuesto otras condiciones en el encuentro y de que no haya ganado con un contexto previo tan beneficioso.

Pero Braña, a los 37, también se destacó como lo hizo, porque a Estudiantes le falta un 9 picante. O, mejor dicho, un 9 que se sienta 9. Viatri no se cree 9. Viatri no jugó mal, pero su problema es que no jugó/no juega de 9. No es un animal de área. Le gusta salir, pivotear, asistir de cabeza. Lo hace bien, pero con él no hay referencia. Ni goles (aún no marcó en el torneo). Ayer Vivas se dio cuenta cuando lo metió a Toledo. Y la opción está ahí: jugar con los dos arriba. O sostener el 4-2-3-1 con Viatri retrasado y con Toledo de punta. Si no...

Queda en las gambetas de Tití Rodríguez y de Sánchez en el final la sensación de que si se arriesgaba más, el empate pudo no ser empate. Un empate que, nobleza obliga, tampoco se ve mal. Se mantuvo invicto y punta, la racha de 12 partidos sin derrotas en clásicos y chau, hasta el 2017...

* Opinión publicada en el diario Olé del lunes 3 de octubre de 2016.