Trotta: "Le disparaba a Bilardo con un rifle"

El Cabezón, imperdible: los tiros al Doc porque no lo ponía, los palos de golf para romper el área y la anécdota de su hijo enojado, que se probó en Gimnasia y metió cinco goles.

07/10/2016 08:20 Noticias
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 Casi siempre, las anécdotas suelen provenir de él, del Narigón. Sobre todo en su último ciclo en el Club, que se inició en el 2003 y que encontró a un grupo de jóvenes jugadores que acompañaron varias de sus obsesiones y sus excentricidades (por ejemplo, a José Sosa y Basanta los hizo agarrar un hacha para cortar un árbol para sacar músculos y valorar el esfuerzo de otros trabajadores). Pero, al parecer, incluso en esa época no todas las locuras eran suyas. Roberto Trotta, quien fue parte de ese plantel, también hizo de las suyas. A tal punto que le disparaba al Doctor con un rifle de aire comprimido porque lo ponía de suplente.

¿Cómo? Sí, pasen y lean: "En ese entonces yo venía de México (del Puebla) y Bilardo nos tenía concentrado una semana y media para un partido. Era una locura. Encima, la concentración del Country no era la de ahora. La actual es un espectáculo. La a otra era una hilera de habitaciones con un único baño, que estaba al fondo, en los vestuarios. De un lado eran todas piezas con ventanas y del otro, casi nichos, cuevas. Porque no tenían ventanas, ni aire ni nada. Y en esa época, yo pensé que iba a estar del otro lado, pero no: como Bilardo no me ponía, me habían tirado a los nichos. Lo compartía con Andrés Aimar, el hermano de Pablo", arrancó su relato el Cabezón, en el programa Nunca es Tarde, de Fox Sports.

 ¿Y qué pasó? "Me aburría. Entonces me llevaba un rifle de aire compromido y unos palos de golf. Y con el rifle le disparaba a Bilardo. Cuando venía, le tiraba a los foquitos de luz. Y me acuerdo de que Carlos preguntaba: '¿Quién es? ¿Quién es?'. Y yo, escondido, le gritaba: 'Poneeemeee, poneeemeee', jajaja. Y él decía: 'Ese sos vos, Trotta, ese sos vos, estás loco, nene, estás loco". Ya sabía, la tenía clara".

              

Pero no quedó ahí la cosa. El Cabezón, quien por su trayectoria en el Club y su amistad con el Ruso, fue quien usó nuevamente la camiseta Nº 2 de Prátola (tras su fallecimiento, nadie la había vuelto a utilizar), también volvía loco al Narigón en los tiempos muertos de la concentración. ¿Qué hacía? Se iba a jugar al golf a la cancha principal del Country. "Me ponía con los palos ahí en el área. Yo no sabía jugar, pero le daba y le rompía toda el área. Y él me gritaba de la pieza: 'Salí del área, Trotta'. Y yo le respondía del otro lado: 'Vení a sacarme vos', jajaja. Una locura".

Trotta, el ex defensor y hoy técnico de 47 años, también contó en NET una simpática anécdota sobre su hijo Gastón, quien hizo las Inferiores en Estudiantes y una mañana, como se había enojado con él, se fue a probar a Gimnasia sólo para hacerle la contra. "Resulta que fue el día que también se probó Denis Stracqualursi. Hicieron un partido, metieron diez goles y marcaron cinco cada uno. Entonces vino el técnico y dijo: 'Se quedan los dos. ¿Cómo es el apellido de ustedes?', les preguntó. Y cuando mi hijo le dijo Trotta, ahí lo limpiaron: 'No, vos no te podés quedar', je".

 Gastón (izq.), en las Inferiores del Club.

 

   Roberto, en su primer ciclo.

 El Cabezón tuvo dos etapas en el Club. La primera fue desde 1986 hasta 1991, cuando fue vendido a Vélez: a Liniers llegó en 1992 de la mano de Eduardo Luján Manera y fue campeón de todo. Luego jugó en Roma, River (en dos etapas), Racing, Sporting de Gijón, Unión (dos etapas), Atlante y Puebla de México y Barcelona de Ecuador. Su segunda etapa en el Club, en el 2003, fue en el medio de estos dos últimos equipos, cuando tuvo a Bilardo de entrenador.