"En el 3 a 0 ya me di cuenta de que sería histórico"

A diez años del 7 a 0, Calderón revive el partido que marcó un antes y un después en la historia de los clásicos. Habla de los tres goles que marcó, de cómo llegaron a esa goleada y cuenta entretelones del partido.

14/10/2016 10:46 Tapas

  -¿Por qué 7 a 0?

 -No sé, todavía me lo sigo preguntando.

Es así, nomás. Aun hoy, diez años después, José Luis Calderón no tiene la respuesta. Acaso porque como él mismo reflexionará luego, hay situaciones y partidos que "no tienen explicación". Caldera fue, aquel inolvidable 15 de octubre del 2006, el goleador de la tarde. No podía ser de otra manera. Tenía que ser él, quien contra Gimnasia siempre se iluminaba, el que pusiera el número final, el que sellara una goleada que se convertiría en leyenda. Ese día inolvidable hizo tres. Todos claves para el mazazo final. El primero de su cuenta, a los 22 minutos, para poner el 2-0. El segundo personal, a los 27 del segundo tiempo, para plantar el 5-0. Y es el séptimo, es el séptimo, es el séptimo, es de Caldera, es del León... A sólo seis del final.

-¿Por qué te lo seguís preguntando? Alguna explicación tiene que haber.

-Yo digo que hay partidos que se pueden explicar. Cuando ganás 1 a 0, 2 a 1, 3 a 2... Pero ese día íbamos 3 a 0 a los 35 minutos. Y encima a mí me habían anulado un gol antes, en el que estaba habilitado. Hasta nosotros nos mirábamos y no lo podíamos creer.

-Pero bueno, para llegar al 7-0 también hubo una decisión de ustedes de seguir, de no parar. Si no, se hubiese terminado todo antes.

-Sí, pero ojo, me acuerdo de que cuando íbamos 5 a 0 con la Bruja dijimos: "Ya fue, vamos a jugar tranquilos". Sobre todo cuando se armó quilombo con la gente de Gimnasia. Ahí nos acercamos a Baldassi y hasta le dijimos que lo terminara. Pasa que después, le echan a ellos un jugador y bueno, empezamos a tocar, a tocar y te encontrás con los espacios.

-De hecho, en el relato del partido, Juan Pablo Varsky apuesta a que ustedes van a priorizar el toque a los goles... Y justo llega el séptimo.

 -Por eso, porque empezamos a tocarla y llega un momento que decís: "¿qué hago?". Fijate que la pelota la tocamos un montón de veces antes de ese gol. Y yo lo conocía a Sebastián... Por eso meto la diagonal, porque ya estaba jugando más retrasado, y me encuentro cara a cara con Olave.

 Caldera, con Animals!

 -Siguiendo con la búsqueda de explicaciones: ¿hubo ese día una voracidad inusual?

-Puede ser. Fijate que Lugüercio erra el octavo y se agarra la cabeza.

-Y si le ponés el video del séptimo gol a alguien que nunca se enteró de esa goleada, diría que, por cómo lo gritaste y lo gritaron, era el 1-0.

-Yo creo que eso muestra la concentración que tenía el equipo. Insisto, hay cosas que no se explican.

-Otra: ¿el Cholo se pasó de rosca con la motivación y la película en la charla previa?

-Yo digo que fue un conjunto de cosas. El video, nuestra concentración, nuestras ganas, el hecho de que íbamos a la cancha y veíamos un montón de gente de Estudiantes, el clima que tenía el estadio, el equipo que estaba en alza, el Tanque (Pavone) que estaba intratable, el hecho de que ya teníamos en la mira a Boca... 

-Y esa frase de Verón en la manga: "Para ser campeones hay que ganar este partido"...

-Tal cual. Lo sentíamos así.  Veníamos embalados, sabíamos que si ganábamos teníamos la chance de pelear hasta el final. Y nos encontramos justo con que teníamos un plantel maduro y en gran nivel. Se juntó todo. Y esa goleada fue un gran impulso. 

-¿Cuántos goles creés que hubieran hecho si iban a fondo?

-Y... el Payaso tuvo el octavo. Pero bueno, en ese momento también uno se plantea qué hacer. Porque empezás a tocar en mitad de cancha y también parece que gozás. Y es ahí donde viene el rival y te pega una patada en la cabeza. 

-Claro, algunos dicen que respetar al rival es seguir jugando igual y buscando más goles. Y otros dicen que así matás la carrera al contrario, sobre todo en este tipo de goleadas.

-Por eso es difícil saber qué es lo mejor, porque si estás del otro lado quedás marcado, te volvés loco. Si me hacés 30 goles, digo: "Hijo de puta, pará". Si la movés para un lado y para el otro y no la encontrás nunca, lo mismo. Pero el contexto también juega: la gente te pide uno más, el partido está roto, el rival corre desconcertado y mal, y te encontrás con los espacios casi sin buscarlos. Había una locura, una adrenalina... Era difícil parar.

 

 El 2-0. "Es raro cómo entra la pelota. Es un pelotazo largo del Tano Ortiz y yo lo agarro a Goux mal parado. Como vengo con una carrera de dos o tres pasos, salté antes y le gané. Pero cuando cabeceo, la pelota pica y hace un efecto raro. Es más, yo la veo que se va afuera. Y Olave también. Por eso cuando ve que se le mete ya es tarde. Después se vio por la tele que yo estaba unos pasitos adelantado. Pero en el primero que me anularon no estaba en offside, eh".


-¿Cuándo te diste cuanta de hacían historia en la historia de los clásicos?

-En el 3 a 0 me di cuenta de que sería histórico. Porque iba media hora y se veía que para nosotros el partido estaba sólo 1 a 0. El equipo estaba muy concentrado, muy metido. De hecho, llegamos al vestuario y nos dijimos: "Vamos a seguir igual". Porque por ahí después nos meten un gol, se complica, empiezan las dudas. Fue todo raro porque parecía que para nosotros no pasaban nunca los minutos. No me quiero imaginar para ellos.

-Tu viejo, luego del 3 a 0 del 95, no te quiso hablar. ¿Qué te hubiera dicho después de este 7 a 0 con tres goles tuyos?

-¡Qué linda pregunta! Y.. creo que lo mismo, que quién me pensaba que era para venir a cargarlos, je. Se hubiera puesto igual de fastidioso.

-Felicitarte, imposible.

-No, no jamás. De hecho, nunca me dijo: "Hoy jugaste bárbaro". Siempre me criticaba el error.

-¿Y eso era bueno o malo?

-Para muchas personas podía resultar malo, porque te decís: "Eh, no hago nada bien". Pero para mía era bueno porque yo lo quería convencer. Y apostaba a más.

-¿En algún momento aflojó?

-Por suerte, sí. El ya estaba enfermo de cáncer y, antes de ir al entrenamiento, el médico le había dado morfina. El todavía estaba lúcido y me agarró y me dijo: "Estoy orgulloso de vos, hijo. De cómo sos y de la carrera que hiciste. Yo sólo te pinchaba para que vos te superaras". Y cuando volví de la práctica, ya estaba... Pero tuvo ese espacio para decirme lo que sentía. A veces, inconscientemente, yo siento que con Lucas (su hijo, que la rompe en la Sexta de Estudiantes) hago lo mismo. La otra vez hizo dos goles contra Racing y le dije que había sido su peor partido, je. Seguro más adelante lo va a entender.

-Volviendo al clásico. ¿Cambiarías algo del 7 a 0?

-No, no se puede cambiar nada. Era el Día de La Madre, luego terminamos ganando el título... En lo personal fue la primera vez que mi señora Silvana iba a la cancha. Se dio todo.

-¿Se puede volver a dar un resultado así?

-Y... es difícil. Porque a partir de ahora, el que ya vaya ganando 5 a 0... No se termina, de un lado o del otro, a favor o en contra. Ninguno de los dos va a querer que se repita un resultado así. 

-Cuando ves la bandera del "No se olvida más", ¿qué sentís?

-Es que es así. La gente te dice yo vi a Estudiantes campeón contra Boca, yo lo vi ganar la Libertadores y yo lo vi en el 7 a 0. Es un clásico que está a esa altura.

-Ese día, después del partido, y a pesar de haber hecho tres goles, no hablaste con la prensa...

-Porque era fácil hablar en ese momento. Y me puse de algún modo en el lugar del rival. ¿Qué iba a decir? Era demasiado. Es más, siempre me costó hablar del 7 a 0 por eso. Debe ser una de las primera veces que lo hago, después de diez años. Es más, te diría que hasta disfruté tanto o más del gol que hice en 1 y 55, que fue el último en la vieja cancha: porque fue 1 a 0 y sirvió para volver a estar arriba en el historial. O también el 3 a 1 con Astrada, que entré y en la primera pelota que toqué metí el 2-1. Al ser resultados apretados...

 Tres hombres, cinco goles.

 

El 5-0."El gol arranca con una tremenda jugada de Pavone. Era una topadora ese día, un tanque de verdad. Tenía un hambre, una confianza... Se los pasa a todos y tira el centro, pero como la pelota venía fuerte, decidí no definir de una porque se me podía ir. Aparte, tenía tiempo. Por eso preferí controlarla de zurda y tocar a la red con derecha. Ahí nos dimos cuenta de que el partido ya estaba roto".

 


-¿Qué hiciste con la camiseta de ese día?

 -Se la regalé a un amigo. Sí tengo la pelota.

 -¿Por el hat-trick?

-No, en ese momento no estaba esa historia de que el que mete tres goles se lleva la pelota. Fui a buscar a Baldassi y se la pedí.

 -¿Te dijo algo al final del partido?

-No, no. Sí creo que estuvo bien en no adicionar. No tenía sentido. Y hasta hubiese sido provocador.

-¿Sentís que toda esta racha a favor de Estudiantes contra Gimnasia tiene el sello de aquella tarde?

-Sí, quizás me equivoque, pero ese 7 a 0 generó que Gimnasia hoy entre a jugar contra Estudiantes y diga: "Ojo".

-¿Aun hoy, diez años después?

-Quieras o no es así. Fijate lo que pasó en el verano. Gimnasia ganaba 3 a 1 y Estudiantes, con un par de jugadores menos, igual se lo empató. Hubo un quiebre. Hasta que Gimnasia no se proponga levantar esa historia, siempre va a existir un: "Ojo". 

 Todos los gritó así.

El 7-0. "Cuando viene el pelotazo de Sebastián, lo veo de reojo a Olave, que sale con todo. Entonces, le amago y sigue de largo. Ahí me quedó para definir. Si me quedaba parado me llevaba puesto. Creo que él salió a rechazar y dijo: "Bueno, meto plancha, todo, lo que sea, y si tengo que romper, rompo. Pero por suerte lo vi".

Calderón es, con siete goles, el máximo goleador en vida de los clásicos. En la historia está sólo detrás de los 11 tantos que el Payo Pelegrina le marcó a Gimnasia. En definitiva, más allá de su tripleta en el 7 a 0, dejó su huella en esta clase de partidos. Y por eso Animals! decidió convocarlo para su tapa web: es un protagonista ineludible de esta historia. Y es, sobre todo, un hombre de Estudiantes. Y si hay algo que el Club siempre pregonó fue reconocer a sus hombres. 

 -¿Contra Gimnasia te motivabas?

 -Sí, me potenciaba. Entraba sabiendo que alguna iba a tener y que dependía de mí marcar un gol. Tenía seguridad y tranquilidad. Contra Gimnasia me sentía de otra manera.

 -¿Te preparabas diferente quizás?

-Era más la sensación. Me pasaba también jugando contra Racing o contra Boca. A ellos también les hice un montón de goles. Por ahí en los partidos de mayor tensión, es cuando más suelto estaba...