15-O: ya nada será igual

La Revista de aquel clásico del 15 de octubre, la Nº 8 de su reciente lanzamiento, reflejaba la trascendencia de la goleada para los libros del Club y para el fútbol argentino. Aquí, el texto de aquella célebre edición.

14/10/2016 15:05 Noticias
img

En el Pincha Store, sitio de venta de los productos del club, nunca se imaginaron que estamparían tantas camisetas con dos números. La demanda para inmortalizar en el dorso de la pilcha oficial el “7-0” superó todas las expectativas. No es casual. Después del 15-O, sigla que de ahora en más identificará la fecha de la histórica goleada en el clásico, nada será igual.

Atesore 7 motivos generados en apenas 85 minutos:

1.- Es la victoria más importante en el fútbol nacional después de los campeonatos del 82-83, que la gran mayoría de los jóvenes que hoy desbordan las tribunas y que se hacen estampar el “7-0” no pudieron festejar. Sencillo: no habían nacido.

2.- Es la alegría que tanto reclamaban estas nuevas generaciones de hinchas que sufrieron el descenso y se bancaron años de ostracismo. También, y por qué no reconocerlo, muchas derrotas contra el mismo rival hoy vapuleado, triturado en goles.

3.- Es una nueva página de gloria en 101 años de historia, marcados a fuego desde el romanticismo de Los Profesores, las inigualables hazañas coperas de los ’60 hasta este presente pletórico de alegría.

4.- Es la santificación de tres ídolos inmaculados del club: Calderón, Verón y Pavone. Juntos en un mismo equipo, un hecho que seguramente será difícil de repetir y que hoy prácticamente ninguna otra institución del fútbol argentino puede disfrutar.

5.- Es la victoria que marcó el debut como local en un estadio repudiado en sus albores, exhibido hasta la obscenidad como un casa suntuosa y extraña para el club, pero que ya pasó a la historia como un invitado de piedra a la fiesta del León, testigo directo de la goleada. Quienes quisieron cooptarlo hoy no tienen más remedio que reconocer un hecho objetivo: fue prestigiado y bautizado de gloria.

Sólo en un clásico de los más populares del fútbol argentino se dio un resultado similar: el 3 de noviembre de 1940, Independiente goleó a Racing 7  0, que en 1931 también le había marcado siete, pero para redondear un 7-4. Después, en los tiempos modernos, jamás volvió a darse un score tan abultado entre dos tradicionales rivales. Las máximas oficiales de un Boca-River fueron tres 5 a 1, dos para los Xeneizes y uno para los Millonarios. Newell's goleó 5 a 0 a Central en el 41 y, de contra, recibió dos 4 a 0. San Lorenzo le ganó 6 a 3 a Huracán en el 59 y al revés la mejor diferencia fue un 4 a 1. Y Colón goleó 4 a 0 a Unión en el 2000 y su antecedente más adverso había sido un 4 a 2 en el 76. 

6.- Es un dije de oro para el collar precioso del 2006, un año imposible de olvidar, sólo comparable con aquellos de vueltas olímpicas. Recuerde: hazaña internacional ante el Sporting de Cristal, cinco ganados sobre cinco jugados como local en la Copa Libertadores, cinco movilizaciones extraordinarias con más 25 mil personas a la tierra de la cervecería, triunfo incuestionable ante el último campeón del mundo y derrota gallarda frente a  más de 3 mil pinchas en San Pablo por apenas un penal. ¿Qué más? Dos clásicos jugados, uno ganado y otro empatado. Anote otra victoria, pero fuera del verde césped: la  trascendente autorización para remodelar 57 y 1. Para ubicar este 2006 en un peldaño alto del podio sólo falta el título.

7.- Es el triunfo más abultado en clásicos de la historia (razón que per se basta para justificar semejante euforia) y la bisagra que ratifica la supremacía ante el otro equipo de la ciudad.

Los motivos pueden ser más, pero el espacio no alcanza. Tampoco el tiempo: fueron apenas 85 minutos el 15-O. No hay dudas, ya nada será igual.

 Otras tapas de ese día: