Una nueva unidad de medida

El 7 a 0 marcó mucho más que un hito en la historia de los clásicos de la Ciudad. También generó una meta a alcanzar por los demás.

14/10/2016 16:58 Opinión

En el fútbol los hitos deben ser futbolísticos. Parece una perogrullada, pero por estos lados no lo es tanto. Es decir: los hechos que marcan mojones en la historia son futbolísticos, tienen que ver con partidos, con goles (realizados, recibidos, frustrados), con triunfos o derrotas, con títulos. O bien también pueden resultar  hechos que luego derivaron en otros, como puede ser la asunción de Osvaldo Zubeldía al cargo de técnico de Estudiantes, por caso.

Por lo tanto, si los hitos reúnen algunas de esas características, ¡cómo no ser un hito en la historia del fútbol argentino el 7 a 0 del 15 de octubre de 2016!

Señala José Luis Calderón, el máximo goleador de aquel Día de la Madre devenido Día del Padre, que esa goleada condicionó a Gimnasia para lo que luego sería una extensa racha que hoy sigue vigente (diez años y un solo triunfo). Y… sí, es indudable que el 7 a 0 condicionó al siguiente partido, y que los posteriores triunfos de Estudiantes alimentaron ese monstruo que hoy ya se transformó en un karma para el Lobo.

Sin embargo, marcar al 7 a 0 como un mero condicionante para Gimnasia es hacer injusticia con el hecho. Cómo habrá sido de enorme ese triunfo, que si a usted se le ocurriese elegir al azar un timbre en un portero de un edificio de la Avenida Rivadavia, o Del Libertador, a cualquier altura, y le preguntase al vecino del 5°C si sabe cuándo fue la última vez que Boca ganó un torneo local, probablemente no sepa contestar con exactitud; ahora bien, si le pregunta si conoce qué equipo le ganó a su clásico rival 7 a 0 no dudará, así sea de Chacarita, Boca o de Indios Chapaleufú: “Estudiantes a Gimnasia”.

El 7 a 0, entonces, por supuesto que es un mojón en la historia del fútbol platense. Por supuesto que lo es también en la historia del fútbol argentino. Pero cabe hacerse otras preguntas sin temor a la exageración: ¿no será, acaso, que ese resultado entre íntimos rivales se transformó en un nuevo paradigma? ¿No será esa goleada una nueva unidad de medida? No es difícil imaginar la charla de café en el barrio: “Goleada, lo que se dice goleada, macho, es la de Estudiantes a Gimnasia. ¡Esas son goleadas; los demás son marcadores abultados!”.

El 7 a 0 es el nuevo récord a alcanzar. Pero no cualquier récord. Usain Bolt, por caso, ostenta los 9,58s en los 100 metros libres, pero es probable que si no él mismo, en breve otro atleta lo supere. El récord que esgrime Estudiantes en el fútbol moderno tiene la extraordinaria virtud de definirse entre lo posible y no entre lo probable. Lo posible es lo que “puede” ser o suceder; lo probable es lo que casi con seguridad será o sucederá. Y entonces, un 7 a 0 en un clásico de este tipo, ¿es algo que puede pasar o que casi con seguridad va a pasar?