¿Qué le pasa a Graciani?

El volante desaprovechó dos situaciones increíbles para cerrar el partido ante Central y la gente explotó: las redes sociales se plagaron de reclamos para que Vivas ya no lo considere pero lejos de eso, el DT lo bancó en la zona de vestuarios y pidió paciencia para que gane confianza. ¿Lo recupera?

17/10/2016 22:16 Noticias
img

La mano para él venía torcida. Nunca tuvo mucho filing con la gente y este año la situación se potenció. Después de haber hecho una gran pretemporada Nelson Vivas decidió que se quede en el plantel y empezó a utilizarlo como una variante más a Solari y Auzqui por la banda derecha. El semestre para él empezó bien y hasta pudo convertir ante Atlas en la Copa Argentina. Pero luego todo se desmoronó: erró un penal decisivo en la definición con Unión en la cancha de Arsenal y su nivel ya no fue el mismo. Para colmo de males, en el encuentro ante Central desaprovechó dos situaciones clarísimas para liquidar el juego y la gente lo reprobó con dureza. La pregunta entre los hinchas se cae de maduro: ¿por qué sigue probando Vivas con Graciani?

La respuesta sólo la conoce el entrenador pero no hace falta recordar que el volante pasa por un bajón en su carrera. No siempre jugó mal. Al contrario. El Club hizo un gran esfuerzo por incorporarlo (pagó 800.000 dólares por su ficha más el 25% del pase del colombiano José Leudo) y no fueron pocos los que coincidieron en que Estudiantes sumaba un excelente jugador. Graciani tuvo excelentes rendimientos en Colón y su carrera entró en un marcado descenso en los últimos dos años. 

El volante llegó al Club en 2014 por expreso pedido de Mauricio Pellegrino. Su foja de servicio marcaba más de 100 partidos jugados, 10 goles y 13 asistencias y un gran conocimiento del puesto y principalmente del sistema que el DT quería instalar. Sin embargo, su rendimiento hizo que juegue apenas 19 partidos en un año y medio y los dirigentes tomaron la decisión de cederlo a préstamo para ver si podían recuperar al jugador que fueron a buscar. Independiente se mostró interesado en él y se lo llevó pero tampoco allí le fue bien: jugó apenas 7 partidos en un año sin marcar goles.

A mediados de 2015 el jugador rescindió contrato con el Rojo y apareció por City Bell. Milito le avisó que no lo iba a tener en cuenta y debió buscarse club nuevamente. Esta vez recaló en Atlético de Rafaela, donde jugó 21 partidos y marcó 4 goles.

 

A mediados de este año se terminó el vínculo con la Crema y regresó al Club. Vivas lo vio en un par de prácticas y dio el visto bueno para que se quede. Lo fue metiendo de a poco entre el staff de jugadores utilizados y hasta tuvo varios minutos (con respetables actuaciones) durante los partidos de pretemporada. Sin embargo, cada vez que al chico le tocó jugar por los porotos, no estuvo a la altura. Se lo vio lento, fuera de forma y falto de confianza. La gota que rebasó el vaso en la paciencia de los hinchas fue el penal errado ante Unión. La falta de decisión con la que fue a impactar el balón resultó imperdonable para el público ante una instancia definitoria.

En los partidos posteriores Graciani no hizo mucho para cambiar su imagen. No porque no lo quiera, sino porque su nivel fue bajísimo. Entró mal con Temperley y acrecentó esa imagen en el partido ante Central. "Tenemos que tener paciencia. nadie entra para errar goles. Graciani necesita confianza", manifestó Vivas en zona de vestuarios dejando en claro que intentará recuperarlo.

La tarea no será sencilla pero el técnico se tiene fe. Sabe que los murmullos le juegan en contra -a él y, principalmente, al jugador- pero sabe que la única manera de que Graciani salga de este mal momento es con su confianza. ¿Logrará recuperarlo? Sólo el tiempo tiene la respuesta.