Teñido de rojo y blanco

Damonte lo hizo. Se ganó un lugar en el club que lo formó. Su lucha debe ser un ejemplo para los chicos de las Inferiores. En el NG fue figura en un Estudiantes que logró un triunfo de equipo grande.

24/10/2016 10:18 Opinión
img

Ya no necesita teñirse para que su familia lo reconozca. Ya no necesita irse para volver mejor. Ya no necesita romperse la cabeza para ser titular. Ya no necesita pelearse o ver la roja en algún clásico para demostrar su corazón. Israel Damonte lo hizo. Logró lo que siempre quiso, incluso lo que parecía casi imposible cuando aquella tarde del 2011 decidió torearse con un tal Verón jugando para Godoy Cruz. Hoy ya no hay dudas: se ganó un lugar en el club que lo formó. Y, además, convenció. Porque al platinado de la 8 le sobraba espíritu, pero le falta eso: convencer en la cancha. Y a su gente. 

Damonte no es sólo un ejemplo de superación para  todos los chicos del club, sino de identificación. Y eso es lo que tiene este Estudiantes. Gente de la casa: grandes y pibes (entre ellos dos 97 de lujo: Ascacibar y Tití Rodríguez). Sentido de pertenencia. Y recursos rendidores a bajo costo. Con billetera, con jugadores importados, todo se presume más fácil. Es más vendedor un fenómeno San Lorenzo con jugadores como Blanco, Belluschi y Ortigoza, que un fenómeno Estudiantes con Braña, Ascacibar y Damonte. Se entiende. El asunto claro, pasa por demostrarlo en esos partidos en los que el rival exige algo más. Y ayer el equipo de Vivas lo hizo. 

¿Los modos? “Y sí, le hicimos un poco de propaganda a Flecha Bus”, tiró Braña. ¿Cuál es el problema? ¿Hubo alguien que no haya disfrutado de esa ocurrencia? Quizás porque la broma del Chapu no tapa la otra realidad: que Estudiantes tuvo sapiencia y oficio para bancar la parada, pero que también tuvo inteligencia, reparto de marcas y de pierna fuerte (para evitar la segunda amarilla, algo que no hizo Mussis, por caso), viveza, espíritu, estrategia, corazón y todo lo necesario para lograr una de esas victorias que movilizan, que marcan, que confirman. Una victoria de equipo grande. 

* Columna publicada en el diario Olé del 24/10/16