De manejar un taxi al arco del puntero

El arquero de 23 años vive un presente soñado, pero antes tuvo que pelearla muchísimo para llegar: se fue a préstamo dos veces y hasta trabajó en el taxi de su viejo para que a su hija no le faltara nada. Conocé la historia del pibe que Pellegrino hacía jugar de defensor para que mejorara con los pies y que hoy tiene la banca del plantel.

25/10/2016 10:30 Noticias
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Vivas lo banca. Los referentes lo bancan. Nahuel Losada la banca. En sus dos partidos dejó aciertos y errores (o más aciertos que errores), pero el berissense de 23 años que tuvo la difícil responsabilidad de reemplazar a Andújar en el arco de Estudiantes parece tener el apoyo de todos. "A Nahuel le toca afrontar estos partidos que son sumamente complicados y hay que darle confianza para seguir haciendo lo que sabe. Es un muy buen arquero. Le tocó entrar en una situación difícil pero está totalmente preparado para hacerlo", aseguró Jonathan Schunke, uno de sus custodios en la defensa.

Damonte también lo respaldó. Sobre todo, en esa salida apurada (con la intención de entregar la pelota limpia) ante San Lorenzo, que derivó en ese error compartido que terminó en el empate parcial de Blanco. "La falla fue mía, no de él. Nahuel me la da bien. Pasa que fui mal perfilado, quise buscar al lateral y le pegué mal", se hizo cargo el platinado de la 8.

Para Vivas, Losada es el segundo arquero del plantel. El DT lo evaluó en la pretemporada y le gustó: "No es lo mismo verlo en el día a día que por videos", expresó el entrenador. Ahí fue que el pibe de Berisso, que venía de Atlanta, le terminó ganando el puesto a Daniel Sappa, quien pintaba para ser el suplente de Mariano. Por eso no sorprendió que ante la lesión del Andújar, tuviera la chance de saltar a la cancha.

La historia de Losada es muy particular. Categoría 93, llegó al Club cuando tenía apenas diez años, en el 2003. Hizo todas las Inferiores en Estudiantes pero, claro, el embudo camino a Primera y la cantidad de arqueros que tenía arriba empezaron a marcar su carrera. Como le pasó a muchos, entendió que para madurar en ese puesto tenía que jugar. Y fue así que en 2014 aceptó irse a Unión de Mar del Plata y jugar en la B Nacional. Allí disputó 32 partidos y logró continuidad. "La verdad es que me hizo muy bien haberme ido, porque pude jugar y tener partidos. Es una decisión difícil irse de Estudiantes, pero creo que me vino bien porque gané experiencia", recordó sobre esas dos salidas. Porque después de volver al Club en diciembre del 2015, partió rápidamente a Atlanta, en ese caso para atajar en la Primera B. Otro pasito atrás para dar dos hacia adelante. Mal no le fue. 

 En las Inferiores.

Hoy, de hecho, comparte el plantel con tres jugadores de su categoría que también llegaron a Primera: Damián Marchioni, Lucas Diarte y Gastón Gil Romero (se recupera de una lesión). Y vive, sin dudas, su momento más feliz, el más soñado: defender el arco que, en algún momento, pensó que se le escapaba. "Cuando te vas de Estudiantes, valorás muchísimo lo que es Estudiantes. Y por eso querés volver. A mí en Unión de Mar del Plata me tocó arrancar de tercer arquero, así que imaginate lo que me tocó pelearla. Por suerte, terminé atajando. Y en Atlanta también tuve un buen campeonato. Por eso desde el Club me vieron y pude regresar", asegura.

 En Unión de Mardel.

 En Atlanta.

Pero Losada tuvo que pelearla en varios sentidos. También, claro, en la vida. Sobre todo cuando nació su hija Jana, quien hoy tiene cinco años. En ese momento, él, con apenas 17, y sin un futuro claro (más allá de que era titular en Inferiores), tuvo que salir a laburar y empezó a manejar el taxi que tenía su viejo: "No tenía contrato y necesitaba ganar algo de guita para poder comprarle a mi hija leche y pañales. Quería hacerlo yo, tenía esa necesidad. Fue un gran aprendizaje", contó sobre ese difícil momento. Una situación que, además, lo obligaba a un desgaste extra: porque Nahuel se entrenaba de mañana, descansaba a la tarde y luego le metía la mayor cantidad de horas posibles al taxi para que a la pequeña Jana no le faltara nada. 

 Con su hija.

Losada se define como un arquero rápido de piernas, que sabe leer el juego aéreo. "Creo que ahí está mi fuerte. Por eso me animo bastante a salir", asegura. Eso se vio también en el Nuevo Gasómetro, en una de esas últimas jugadas en la que buscó salir a cortar el peligro lejos del área chica, perdió la pelota, pero la pudo recuperar después. "A veces me pasa que estoy en el aire y escucho las puteadas, je", dice él, consciente de esos riesgos que asume, también, confiado en su altura: 1,88. 

En el juego con los pies, más allá de esa falla en el gol ante San Lorenzo, también asegura sentirse cómodo. Y en ese sentido, Pellegrino fue muy importante para su crecimiento. El ex DT lo solía poner de defensor en las prácticas para que mejorara el manejo con el balón, hoy indispensable para un arquero. Y más teniendo en cuenta la forma en que pretende salir Estudiantes de su propia área. "Lo de Mauricio fue muy bueno. Me ayudó que me pusiera de defensor porque gané muchísimo con los pies. Y hoy, además de atajar, un arquero tiene que saber salir jugando...".

 Fotos: Facebook y Twitter de Nahuel Losada.